Cepal ubica al país a la zaga en atraer capitales extranjeros


La minería tiene oportunidades de despegar, pero la falta de aprobación de contratos en el Congreso retrasa la llegada de más de 200 millones de dólares; los avasallamientos, que provocan inseguridad jurídica, ponen en alerta a los capitales foráneos. Un reciente informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) muestra a Bolivia en la cola de las Inversiones Extranjeras Directas (IED).
Empresarios e industriales, en reiteradas oportunidades, solicitaron a las autoridades nacionales la reglamentación de la Ley de Inversiones, que pasaron muchos años desde su promulgación, asimismo exigieron seguridad jurídica y poner fin a los avasallamientos que se registran a nivel nacional, principalmente en el departamento de Santa Cruz.
A eso hay que sumar, la incursión de supuestos comunarios a zonas mineras otorgadas en concesión para su explotación. Una empresa minera que tiene proyectado invertir alrededor de 300 millones de dólares espera la aprobación de contratos en la Asamblea, así como el desalojo de personas ajenas a la empresa.
Los datos de la Cepal muestran que Bolivia entre 2010-2019 sólo recibió una IED de 665 millones de dólares. El 2021 se registró una desinversión mínima de -1 millón, pero el 2021 subió a 584 millones, en 2022 la cifra cayó a 6 millones, en 2023 nuevamente se elevó y llegó a 240 millones y en 2024 ascendió a 247 millones.
Sin embargo, la entidad internacional no detalla el sector al cual llegaron las inversiones y explica que por falta de información proporcionada por los países.

Primaria
Un estudio de la Inversión Extranjera Directa en Bolivia, un enfoque sectorial e institucional del economista e investigador Hernán Aguilar Pacajes, publicado en 2012, revela que la IDE va directo al sector primario, es decir recursos naturales, y considera que entre los desafíos de el capital externo es direccionar los recursos a otros sectores, con el objetivo de crear clusters productivos.
Entretanto, la calidad de la inversión extranjera queda en segundo plano por la baja cantidad que ingresa al país a comparación de los países vecinos y está casi en similar situación Ecuador y Paraguay, con cifras relativamente bajas.


Estados Unidos
De acuerdo con el estudio, en la mayoría de los países de la región, Estados Unidos aumentó su presencia a través de la inversión extranjera, al implementar industrias y generar fuentes de trabajo en el mercado local.
Los datos de los países que informaron sobre el origen de las entradas de IED en 2024 muestran que los Estados Unidos han consolidado su posición como el mayor inversionista de la región, al registrar un 38% del valor invertido, frente al 34% en 2023.
La inversión procedente de los Estados Unidos fue la más importante en Guyana: el total fue de 10.100 millones de dólares y representó el 97% de las entradas totales del país. La inversión de las empresas estadounidenses en México creció sustancialmente, de 13.700 a 16.500 millones de dólares, aunque la participación relativa en las entradas de México disminuyó del 45% al 38% del total, señala el informe.
La participación de la Unión Europea —excluyendo a Luxemburgo y Países Bajos— cayó hasta el 15% del total regional en 2024, la cifra más baja desde 2012. Las inversiones procedentes de América Latina y el Caribe representaron el 12% de las entradas de IED, convirtiéndose en el tercer origen.
Por su parte, la IED china representó solo el 2% de las entradas totales en 2024. Cabe considerar, según la Cepal, que solo una pequeña proporción de las entradas de IED provenientes de China son consignadas en las estadísticas de la balanza de pagos, ya que un número significativo de las inversiones chinas ingresan a través de terceros países, otra gran parte ha sido en forma de compras de activos que ya eran propiedad de empresas extranjeras o en modalidades que no constituyen IED (por ejemplo, como concesiones o contratos de construcción).
Para incrementar estos flujos hacia la región y su impacto positivo en las economías receptoras, es necesario que la IED sea considerada una herramienta estratégica de las políticas de desarrollo productivo de los países, remarca la Cepal en su informe anual.
En 2024 las entradas de Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe alcanzaron un total de 188.962 millones de dólares, un 7,1% más que en 2023, informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Esa cifra representó, en promedio, el 13,7% de la formación bruta de capital fijo de la región y el 2,8% del PIB en 2024, valores inferiores a los registrados en la década de 2010, cuando su participación alcanzó el 16,8% y el 3,3%, respectivamente, indica el informe anual “La Inversión Extranjera Directa en América Latina y el Caribe 2025”.
Según el análisis de los componentes de la IED, el crecimiento de 2024 fue impulsado por las empresas transnacionales que ya operaban en la región, principalmente por aumentos en la reinversión de utilidades, mientras que los aportes de capital continúan estancados, lo que refleja el bajo interés de nuevas empresas por localizarse en la región, alerta la Cepal. Los anuncios de proyectos, por su lado, subieron por el gran impulso de las inversiones en hidrocarburos y han perdido participación las energías renovables y sectores de mayor intensidad tecnológica, apuntó el organismo regional de las Naciones Unidas.  (El Diario)