Bolivia debe redefinir su política energética al 2030

El consultor energético Boris Santos Gómez advierte que las nuevas autoridades, que asumirán en noviembre, enfrentarán el reto de modernizar el sistema energético boliviano con leyes que atraigan inversión en electricidad, hidrógeno verde, inteligencia artificial y centros de datos.
Las autoridades electas que gobernarán Bolivia desde noviembre próximo recibirán un país con urgentes desafíos en materia energética. Para el consultor Boris Santos Gómez Úzqueda, es indispensable implementar una Nueva Política Energética (NPE) que reconfigure la matriz económica y garantice el desarrollo de sectores clave como minería, agroindustria y comercio.
“Sin energía no hay economía”, afirma Gómez, resaltando que el crecimiento de la producción y la competitividad dependen del acceso seguro y sostenible a gas, combustibles y electricidad.
Propuesta de una Nueva Política Energética
El experto propone que el periodo 2025-2030 esté marcado por una apertura a la inversión privada en proyectos de:
Electricidad renovable.
Hidrógeno verde.
Inteligencia artificial aplicada al sector.
Centros de datos regionales.
Esto, sostiene, permitiría atraer capital internacional y aprovechar coyunturas globales, como ya lo hacen países como Panamá, Paraguay o Costa Rica.
Urgencia de un marco legal moderno
Gómez advierte que el país necesita reformar la arquitectura legal vigente para garantizar reglas claras y transparentes que incentiven al capital privado. “Es fundamental dejar de lado visiones estatistas y apostar por una normativa que promueva la modernización del sector energético”, sostuvo.
El experto, autor del libro Señor Chairman (2024) y partícipe en el documental Paraguay y la transición energética (2025), subrayó que Bolivia tiene la oportunidad de liderar una revolución industrial renovada, si logra atraer inversiones de manera proactiva y sostenible. (Nueva Presencia)
