Bolivia en estanflación y cerca de la recesión


La falta de combustibles, de divisas y la alta inflación que registra, afectan a la población, al sector productivo y al crecimiento de la economía. Bolivia ya ingresó en una estanflación y de continuar con este ritmo se acerca poco a poco a una recesión. El país tendrá la cifra más baja de la región en la presente gestión, según organismos internacionales.
Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que la economía boliviana en 2024 sólo alcanzó una cifra de 0,73% debido a bloqueos, cambio climático y falta de créditos. La situación actual no se aleja de la realidad de la pasada gestión, ya que la falta de carburantes frena la actividad económica y encarece los precios de los productos de la canasta familiar.


El analista económico Gonzalo Chávez, en sus redes sociales, ya daba por hecho que Bolivia ingresó a una estanflación y que peligrosamente podría ingresar a una zona de recesión por la situación actual del país, por ello sugería medidas urgentes para frenar el gasto.
Esa misma opinión también brindó a este medio, en su momento, el presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija, Fernando Romero, al sostener que la inflación va en ascenso, mientras que el crecimiento se va desacelerando.


Ninguno de los organismos internacionales logró acertar el crecimiento de la pasada gestión, pero ya mostraban porcentajes mínimos y ninguno se acercó al mismo, para la presente gestión la proyección oscila entre 1% a 1,5%.
Informe
Hace poco la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), organismo dependiente de las Naciones Unidas (ONU), publicó su denominado Estudio Económico de América Latina y el Caribe “Movilización de recursos para el financiamiento del desarrollo”.
En ese informe señalan que el crecimiento económico (PIB real) de la región fue de 2,3% el 2024, se proyecta 2,2% para la presente gestión y del 2,3% en 2026.


América del Sur tuvo un crecimiento del 2,4% en el 2024, se proyecta que para el 2025 llegue a un 2,7% y baje a un 2,4% el 2026, detalló Romero a tiempo de indicar que el estudio sostiene que la economía que más crecerá de América Latina y el Caribe será Guyana (10,3%), seguida por la Argentina (5%) y en tercer lugar San Vicente y Las Granadinas y Paraguay (4%).
Entretanto, los únicos países que decrecerían este año serían Haití (-2,3%) y Cuba (-1,5%), que no es de extrañar, por la situación económica y social que atraviesan ambas naciones.
Las economías latinoamericanas que menos crecerían el 2025 será México (0,3%), Jamaica (1,3%), Saint Kitts y Nevis (1%) y Bolivia (1,5%). Acompañan a nuestro país en ese puesto Ecuador, Belice y Trinidad y Tabago, apuntó.
Bolivia
Bolivia tendrá, según la Cepal, el crecimiento económico más bajo de Sudamérica para este 2025, con un 1,5%. El año 2024, nuestro país apenas creció un 0,73%, muy por debajo del promedio regional (2,3%) y de América del Sur (2,4%). Para este año, la tendencia no cambia, es muy probable que crezcamos menos que la región, lo cual desmejoraría el 2026 con un crecimiento de solo un 1,1%.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) proyectan que la economía boliviana crecerá este 2025 un 1,1% y 1,2% respectivamente, en una coyuntura con serios problemas de provisión de carburantes, escasez de dólares y una inflación elevada, puntualizó.


Pero podría ser menor debido a la ralentización de la actividad productiva por falta de carburantes y una alta inflación. Si estamos en modo estanflación nos acercamos a una recesión o no, la respuesta de parte de Romero fue así es, es decir que existe un riesgo, sino se toman las medidas correctas y adecuadas.
Romero sostuvo que la economía boliviana seguirá desacelerándose, en un escenario estanflacionario, con bajo desempeño interno y alta dependencia (vulnerabilidad) de factores externos, cuyos problemas económicos deberían moderarse y solucionarse con la entrada de un nuevo gobierno que implemente medidas económicas estructurales, principalmente en el área fiscal.
Cifras
En 2024, la inflación de Bolivia fue del 9,97%, una de las más altas de la región, la cual presentó un promedio del 4,3%. Mientras que para la presente gestión se proyectó 7,5%, pero hasta agosto ya tenemos un dato acumulado del 18,01% y se estima que se podría llegar al menos a 20% al cierre de este año debido a la continuidad en problemas tales como la falta de carburantes, escasez de dólares (precio elevado), excesiva emisión monetaria, contrabando a la inversa, entre otros.
Asimismo, en la gestión 2024 el déficit fiscal del Sistema Público No Financiero (SPNF) en Bolivia fue del 10% del PIB y en la región el promedio llegó al 3,1% del PIB regional.


El Gobierno, en su programa fiscal financiero, proyectó que este año el déficit fiscal sería de un 9,2% del PIB; sin embargo, por la falta de un reajuste en el gasto estatal y el incremento del mismo por la inflación, por ejemplo, se estima que el mismo sea igual o mayor al 11%, el cual sería financiado con mayor deuda pública y emisión monetaria.
Romero advierte que Bolivia mantiene todavía un crecimiento económico positivo, evitando (por el momento el fantasma de) una recesión (técnica). Es probable que se estanque hasta el 2026; refleja relativa estabilidad y fortaleza en su sistema financiero nacional. No obstante, está ralentizado y existe un corralito en dólares; sostiene aún el consumo interno con políticas sociales (bonos) y otras transferencias gubernamentales al sector público y privado; y mantiene el pago oportuno de su deuda externa para evitar el default, pero a un alto costo de oportunidad y social.  (El Diario)