El país requiere al menos $us 6.000 millones anuales para encarar la crisis

Bolivia requiere por lo menos 6.000 millones de dólares anuales para la importación de combustible, pago de la deuda, devolución de divisas al sistema financiero, así como encarar una política cambiaria, sea con bandas o con el bolsín, según las estimaciones del analista económico de la Fundación Jubileo, René Martínez.
Indicó que la bonanza económica terminó en 2014, y a partir del 2015 la economía boliviana ingresó a un período de desaceleración; por lo tanto, la crisis ya se venía venir, se podía tomar medidas graduales y no llegar a la actual situación.
El analista económico Gonzalo Chávez, en reiteradas oportunidades en sus redes sociales, dijo que la crisis viene por el lado de la reducción de los ingresos del gas, que en su momento alcanzaron los 6.000 millones de dólares y ahora se redujo a menos de 2.000 millones.
Martínez señaló que la actual administración de Estado deja un problema grande para el próximo gobierno, que no tendrá mucho margen de acción y tampoco tiempo, por ello deberá tomar decisiones cortas y a largo plazo.
Aseguró que, para tomar las decisiones, deberá conocer en detalle las cifras reales de la economía nacional, ya que se desconoce la información de las mismas; en su momento el asesor económico del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Gabriel Espinoza, sostuvo que solicitaron una serie de informes, que nunca llegó.
Consideró que se tiene algo de información sobre el oro, pero en el tema de la deuda externa, el Banco Central de Bolivia (BCB) dejó de publicar.
Las soluciones no son de corto plazo, y en el caso del tema de las divisas, esta requerirá un colchón financiero para avanzar en su solución, comentó.
Hidrocarburos
Por su parte, el analista del sector de hidrocarburos de la Fundación Milenio, Raúl Velásquez, explicó que en 2010 se suspendió la subvención y se ajustaron los precios del diésel y la gasolina, debido a que ya iba en aumento la importación de carburantes y se retrocedió por la conflictividad social.
Lamentó que hasta el 2015 diferentes sectores de la economía nacional, no hayan propuesto alternativas a la subvención de los carburantes. Recordó que la caída de la producción empezó hace 10 años, y ahora es necesario establecer espacios de diálogo con diferentes actores relacionados con los combustibles para plantear medidas en el corto y largo plazo.
“ (…) la política de subsidios no es atractivo (para los capitales privados) e invertir en Bolivia (se hace complicado), (y más con un) precio de 27 dólares el barril de petróleo, cuando en el mercado internacional bordea los 65 dólares”, explicó Velásquez a tiempo de recordar que Jubileo, en marzo de 2023, planteó alternativas de solución para este tema, como mantenerlo para el transporte público y el resto con un precio diferenciado de acuerdo al modelo y motor del auto.
Sostiene que se debe avanzar en el transporte masivo, como se aplica en países de la región, como en Chile o México, y avanzar en la suspensión del subsidio ya que no se puede aplicar por más tiempo.
Finalmente, el director de la Fundación Jubileo, Juan Carlos Nuñez, afirmó que no sólo tiene que ver lo económico en el panorama nacional, sino también la política. Se requiere de acuerdos para avanzar en la aplicación de las medidas, así como brindar gobernabilidad al nuevo gobierno. (El Diario)
