Presidenta de YPFB y un ministro salen por crisis de combustibles


La renuncia de Claudia Cronenbold se da en un escenario de protestas por la mala calidad de la gasolina y la escasez de diésel. El Presidente posesionó anoche a un nuevo ministro en el sector que está en entredicho


La mañana del miércoles 22 de abril, una carta de renuncia firmada por Claudia Cronenbold comenzó a circular en redes sociales. El documento no tenía sello de recepción ni confirmación oficial. Durante horas, el silencio del Gobierno —en la Presidencia y el Ministerio de Hidrocarburos— acompañó la incertidumbre, pero también se convirtió en una señal de que la renuncia era real.

La historia había durado 21 días. El mismo número de segundos que Cronenbold habló el día de su posesión, en un salón reservado de la Casa Grande del Pueblo, ante no más de diez personas. “Pondré todo mi esfuerzo para sacar a YPFB de la crisis”, dijo entonces. Después, nunca más hizo una declaración pública.

La crisis ya estaba en curso. La gasolina desestabilizada, los bloqueos de transportistas y los reclamos por compensaciones marcaron el punto de partida.


Presidenta de YPFB y un ministro salen por crisis de combustibles
Antecedentes | Infografía: EL DEBER
El 2 de abril, en Oruro, transportistas instalaron un paro y denunciaron daños en sus vehículos por la calidad del carburante. “No podemos trabajar con gasolina que daña los motores”, afirmó Lucio Méndez, dirigente de la Federación de Choferes San Cristóbal.

Días después, entre el 5 y el 7 de abril, en Cochabamba, el conflicto giró hacia las compensaciones. “Nos prometieron pagos, pero no llegan”, reclamó Mario Ramos, dirigente del transporte libre cochabambino.


El fin de semana del 10 al 12 de abril, las filas reaparecieron en Santa Cruz. Imágenes de surtidores colapsados circularon en redes y fueron reportadas por cientos de usuarios que soportaron horas de espera en estaciones de servicio. El 15 de abril, escenas similares se replicaron en La Paz y El Alto, confirmando que el problema ya no era aislado.

En medio de la presión, el presidente Rodrigo Paz intentó atenuar la crisis. “Estamos trabajando para normalizar el abastecimiento”, declaró el 18 de abril en Santa Cruz.

Desde la oposición, la senadora Tomasa Yarhui, de Libre, cuestionó la capacidad del Gobierno para garantizar el suministro y advirtió sobre un problema estructural en la estatal.


El 21 de abril, las filas por diésel reaparecieron en el oriente, en plena cosecha. Jaime Fernández, gerente general de Anapo, reportó largas esperas y presión del sector productivo ante la inminencia de la campaña agrícola.

En esos 21 días, Cronenbold no tuvo margen para hablar de reservas de gas ni de una nueva ley de hidrocarburos. Su gestión quedó atrapada en la urgencia.

En su carta de renuncia dejó señales claras: “la situación es más compleja de lo previsto” y advirtió sobre “un deterioro estructural mayor al esperado”. Según el documento, la recuperación de YPFB requeriría una reingeniería profunda, tanto legal como administrativa, lo que —a su criterio— no se ajusta a la urgencia de resultados que demanda el Gobierno. (El Deber)