Sinosteel asegura que concluyó el Mutún y niega fallas técnicas


La empresa china afirma que ya corrigió las observaciones técnicas de la ESM y sostiene que la planta siderúrgica del Mutún está lista para operar. El Gobierno detectó más de 300 fallas en el complejo


La disputa por el futuro de la planta siderúrgica del Mutún volvió a escalar. La empresa china Sinosteel aseguró ayer que ya subsanó las observaciones realizadas por la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM) y afirmó que el complejo industrial de Puerto Suárez concluyó oficialmente su etapa de construcción.

El pronunciamiento aparece en medio de una creciente controversia técnica, política y legal alrededor de uno de los proyectos industriales más ambiciosos del país, levantado en Santa Cruz con una inversión superior a los $us 530 millones.

A través de un comunicado, Sinosteel sostuvo que las observaciones detectadas por la nueva administración de la ESM forman parte de los procesos normales de cierre y puesta en marcha de una obra industrial de gran escala. “Sinosteel ha estado resolviendo todas las observaciones realizadas, a la luz de sus compromisos contractuales”, señaló la compañía china.


La empresa agregó que el complejo ya cuenta con los dispositivos tecnológicos y auxiliares necesarios para iniciar operaciones y afirmó que únicamente resta el arribo de materiales productivos por parte de la estatal boliviana para comenzar la producción de acero.

Sin embargo, la postura de Sinosteel contrasta con las observaciones realizadas meses atrás por la nueva administración de la ESM, que identificó más de 300 fallas técnicas, ambientales y de infraestructura dentro del complejo siderúrgico.

Entre los problemas detectados figuraban obras civiles inconclusas, deficiencias operativas y cuestionamientos ambientales, como la falta de un dique de colas para el manejo de residuos industriales. También se observó infraestructura sin terminar y componentes que todavía no garantizaban una operación estable de la planta.


La nueva administración de la ESM incluso abrió la posibilidad de resolver el contrato con Sinosteel y activar acciones legales contra anteriores ejecutivos de la estatal. El presidente interino de la empresa, Álvaro Tejerina, había advertido en febrero que la planta no estaba plenamente operativa pese a haber sido pagada en su totalidad durante la gestión anterior.

Otro de los puntos más sensibles fue el desembolso anticipado de $us 18 millones y la observación a contratos modificatorios firmados durante anteriores administraciones. La ESM también cuestionó las garantías presentadas por la contratista china.

Pese a ello, el Gobierno optó por abrir una vía de negociación para intentar “reencauzar” el contrato y permitir que Sinosteel corrija las observaciones en un plazo aproximado de seis meses.


El Mutún fue concebido como el principal proyecto siderúrgico de Bolivia y como una apuesta estratégica para reducir importaciones de acero, producir barras corrugadas y alambrón, además de generar un nuevo polo industrial en la frontera oriental del país.

Pero el retraso en la puesta en marcha comenzó a generar costos económicos y políticos. Según cálculos expuestos por la propia ESM, el Estado dejó de percibir alrededor de $us 100 millones en ventas potenciales de acero debido a que la planta todavía no opera plenamente. (El Deber)