Del dólar al riesgo país: el costo económico de un mes de bloqueos


Mayo dejó una economía partida en dos: escasez y alzas de precios en las regiones bloqueadas, sobreoferta en otras zonas, presión sobre el dólar, caída de bonos soberanos y nuevas dudas sobre la velocidad de la recuperación


Un camionero detenido durante días en una carretera bloqueada, una familia pagando hasta tres veces más por un kilo de pollo en La Paz y productores rematando mercadería en otras regiones por falta de mercado. Esas escenas resumen mejor que cualquier indicador el mes más complejo que ha enfrentado la economía boliviana desde la posesión de Rodrigo Paz.

Las consecuencias no se limitaron a las carreteras. También se reflejaron en los mercados financieros, en el comportamiento del dólar, en la percepción de los inversionistas y en la confianza sobre la capacidad del país para sostener su proceso de estabilización económica.

El dólar referencial publicado por el Banco Central de Bolivia (BCB) fue uno de los indicadores que mejor retrató la tensión. Entre el 4 y el 29 de mayo, la cotización mostró una fuerte volatilidad y se mantuvo por encima de la barrera de los Bs 10 durante gran parte del período.


El nivel más bajo del mes se registró el 4 de mayo, con Bs 9,80 para la compra y Bs 10,01 para la venta. Ocho días después llegó el pico: Bs 10,18 para la compra y Bs 10,39 para la venta, el valor más alto observado durante mayo. Aunque posteriormente se produjo una corrección parcial, el dólar cerró el viernes 29 de mayo en Bs 9,92 para la compra y Bs 10,13 para la venta.

La presión cambiaria coincidió con semanas marcadas por bloqueos, dificultades logísticas, y problemas de abastecimiento.

Paradójicamente, el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, sostiene que la inflación de mayo podría cerrar por debajo de la registrada en igual mes del año pasado. Según explicó, mientras La Paz y El Alto sufrieron fuertes incrementos de precios por problemas de abastecimiento, en otras regiones se generó una sobreoferta de productos que empujó las cotizaciones a la baja. El resultado es una economía fragmentada, donde los efectos de los conflictos fueron profundamente desiguales.


Del dólar al riesgo país: el costo económico de un mes de bloqueos
Más dólares y más obligaciones

En medio de la crisis, el Gobierno consiguió una importante inyección de liquidez gracias a la colocación de bonos soberanos por $us 1.000 millones en los mercados internacionales.

La operación permitió elevar las Reservas Internacionales Netas (RIN) hasta aproximadamente $us 4.819 millones y fue presentada como una señal de confianza de los inversionistas internacionales en el nuevo rumbo económico.


Sin embargo, el economista Óscar Mario Tomianovic advierte que la situación sigue siendo delicada. A su juicio, incluso incorporando la valorización del oro y los recursos obtenidos mediante la emisión de bonos, Bolivia todavía no alcanza los estándares internacionales de adecuación de reservas.

El analista recuerda además que el país enfrenta compromisos de pago de deuda externa cercanos a $us 1.900 millones y que el elevado precio internacional del petróleo continúa presionando la demanda de divisas para importar combustibles.

Riesgo país

Si las reservas reflejan la disponibilidad de dólares, el comportamiento de los bonos soberanos muestra el nivel de confianza de los mercados.


Y durante mayo la señal fue clara.

Según Bloomberg en Línea, los bonos bolivianos acumularon diez jornadas consecutivas de caída mientras se profundizaban los bloqueos y la conflictividad social. Los títulos en dólares perdieron cerca de cinco centavos por dólar en apenas dos semanas, ubicándose entre los desempeños más débiles de los mercados emergentes.

Jason Keene, estratega soberano de Barclays, advirtió que los acontecimientos recientes podrían dejar “profundas cicatrices sociopolíticas” y limitar la capacidad del Gobierno para avanzar en las reformas económicas comprometidas.

Mayo dejó una advertencia difícil de ignorar: los conflictos ya no solo paralizan carreteras. También afectan precios, alteran expectativas y erosionan la confianza que el Gobierno intenta reconstruir dentro y fuera del país. (El Deber)