Urge norma de hidrocarburos mientras crece la importación


Apremia una nueva normativa hidrocarburífera, mientras el país continuará con su tendencia importadora de gasolina y diésel, que repercuten en las finanzas públicas y el déficit fiscal. En el mejor de los casos tomará cinco años para revertir la actual situación y unos 10 para crecer en el sector.
El ministro de Hidrocarburos, al inicio de la gestión de Luis Arce, ya planteó una nueva ley de hidrocarburos para incentivar la llegada de capitales extranjeros para la exploración y explotación de hidrocarburos.
Desde hace más de una década, la Fundación Jubileo también sugirió una nueva normativa y así evitar los parches que se hicieron a lo largo de la vigencia de la ley, que no ayudó a mejorar la actividad del sector.
Mientras tanto, Venezuela va por el camino correcto al modificar sus normas, que incentivaron a petroleras de Estados Unidos y Emiratos Árabes al anunciar su ingreso para rehabilitar 5.000 pozos en la faja del Orinoco.
“Estamos a tiempo”
Algunos analistas del sector de hidrocarburos, señalan que a Bolivia se le acaba el tiempo para avanzar en la reversión de la crisis de los hidrocarburos, al no apurar una nueva ley del sector.
Ante la pregunta si se acaba el plazo a Bolivia para revertir la situación del sector, el analista de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, explicó que el desarrollo de los hidrocarburos es de largo plazo, si la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) logra trabajar una buena ley sectorial que permita atraer inversión privada con capital de riesgo, en el mejor de los casos dará resultado en 5 años y en unos 10 poder retomar una tendencia creciente de producción, lo que dependerá también de la gestión de mercados de exportación y régimen de precios en el mercado interno.
“En el corto plazo, el país tendrá que seguir pagando la factura de haber aplicado una política rentista y estatista desde el año 2005 en adelante, sumada a una desastrosa gestión sectorial de 20 años”, apuntó.
Con respecto a reducir las importaciones y el contrabando, el experto sostiene que se debe generar un mecanismo de ajuste automático de precios de los hidrocarburos (principalmente gasolina, diésel y gas natural) que considere un fondo de estabilización y bandas de precios que permitan amortiguar los cambios bruscos.
“La determinación de precios de los combustibles no debe depender de la voluntad de una autoridad de turno. De forma simultánea, el Gobierno debe implementar políticas sociales de alivio económico a la población más vulnerable, pero ya no a través del precio, sino de otros mecanismos como bonos u otros”, sugirió.
Sin embargo, la importación de hidrocarburos va a ir en aumento en los próximos años, en la medida en que la producción siga declinando. “Es importante considerar que el tratamiento de una nueva ley sectorial que permita recuperar el sector hidrocarburos no será inmediato, tomará un tiempo el debate legislativo, el ajuste o incorporación de sugerencias, además el socializar la propuesta a organizaciones sociales y población en general a fin de que sea respaldada”, resaltó.
País importador
Lamentó que, desde el año 2022, Bolivia sea un país importador neto de hidrocarburos en términos económicos, es decir, los ingresos por exportaciones de este sector, son menores a la salida de divisas para importación de los mismos.
“Lo complejo es que la porción importada de diésel y gasolina tiende a crecer con el tiempo, a lo que se adicionará la importación de Gas Licuado de Petróleo (GLP) o petróleo crudo para poderlo obtener en las refinerías, entre el 2028 y 2030 el país también podría empezar a importar una parte del gas natural que se consume en el mercado interno”, alertó.
Es importante considerar que cuando se habla de importación de hidrocarburos, existen al menos dos connotaciones que la población y el Gobierno debe tener en cuenta. La primera es que la compra se realiza en base a precios internacionales que están fijados en dólares; ello puede ser un problema fiscal cuando los precios del mercado interno están subvencionados y el Estado debe cubrir la diferencia o también un problema monetario cuando no existen suficientes Reservas Internacionales Netas (RIN) o varios tipos de cambio que impiden un adecuado nivel de dólares en el mercado para que actores públicos o privados puedan importar estos energéticos, explicó.
La segunda connotación es más bien de tipo energético, por una parte, la importación creciente de hidrocarburos implica depender de la geopolítica internacional en la que los conflictos bélicos o cambios de tendencias ideológicas pueden dificultar los flujos de importación; por otra, está la disponibilidad de los productos importados en la cantidad que el país requiere y su posibilidad de competir con otros compradores, así como de la capacidad de transporte (en el caso particular del gas natural) del país que vende estos hidrocarburos, complementó.
El consultor energético Álvaro Ríos dijo que se debe acelerar la aprobación de una nueva normativa para los hidrocarburos; de lo contrario, la situación del sector seguirá complicando.
No obstante, Bolivia tenía dos mercados para el gas, Argentina y Brasil en el último trimestre de 2025, los argentinos dejaron de adquirir el producto y los brasileños redujeron sus compras debido a caída de la producción.
En el 2003, Bolivia proyectaba un mercado grande para el gas, como Estados Unidos, a través de la exportación de LNG, vía puerto chileno, pero la población decidió no promover la iniciativa. (El Diario)