Bolivia se acerca al límite del gas: analistas advierten que en dos años deberá importar combustible


ALERTA: La caída de las reservas y la falta de nuevas inversiones ponen en riesgo el abastecimiento interno de gas natural, la generación eléctrica y el funcionamiento de la industria, según especialistas del sector.

Sucre-Bolivia, 8 julio 2026.– Bolivia enfrenta una creciente preocupación por el futuro de su seguridad energética. Analistas en hidrocarburos advierten que, si el país no acelera la exploración de nuevos yacimientos y no implementa reformas estructurales en el sector, en un plazo de aproximadamente dos años podría verse obligado a importar gas natural para abastecer a la industria y garantizar el funcionamiento de las centrales termoeléctricas que generan gran parte de la electricidad nacional.

Las advertencias fueron realizadas por Raúl Velásquez, analista de hidrocarburos y energía de la Fundación Jubileo, y Fernando Rodríguez, especialista en el sector energético, quienes coincidieron en que la crisis gasífera ha dejado de ser un problema exclusivamente económico y de exportaciones para convertirse en un riesgo directo para el abastecimiento interno.

La seguridad energética entra en una etapa crítica
Velásquez señaló que Bolivia llega a este escenario después de varios años de advertencias ignoradas sobre la reducción sostenida de la producción de gas natural.

Según explicó, durante más de una década diversos especialistas alertaron sobre la necesidad de incrementar la exploración de nuevos reservorios, pero las autoridades minimizaron el problema en lugar de adoptar medidas oportunas.

«Es positivo que el Gobierno reconozca la realidad porque solo a partir de ese reconocimiento se pueden construir soluciones», afirmó.

Para el experto, el principal desafío ahora ya no es recuperar los mercados de exportación, sino garantizar el suministro energético para el propio país.

Reservas de gas continúan disminuyendo
Uno de los aspectos que más preocupa a los especialistas es la falta de información actualizada sobre las reservas de gas natural.

Velásquez recordó que la Ley 3740 establece que YPFB debe publicar anualmente la certificación oficial de reservas, sin embargo, desde 2007 solo se difundieron cinco informes.

El último reporte oficial indica que Bolivia disponía de 4,5 trillones de pies cúbicos (TCF) de reservas probadas al cierre de 2023.

No obstante, el analista aclaró que esa cifra no representa el volumen que realmente puede extraerse.

«No toda reserva probada es recuperable. Generalmente solo puede recuperarse entre el 60% y el 70%, por lo que el volumen efectivamente aprovechable rondaría los 3 TCF», explicó.

Por su parte, Fernando Rodríguez sostuvo que la disminución de presión en los campos gasíferos reduce considerablemente la capacidad de producción.

Para ilustrar la situación comparó los yacimientos con una garrafa de gas doméstica.

«Cuando una garrafa está llena, el gas sale con mucha presión; cuando se vacía, aún queda combustible, pero ya no tiene la presión suficiente para salir con normalidad. Lo mismo ocurre con los campos gasíferos», indicó.

El desafío ya no es exportar, sino abastecer al mercado interno
Ambos especialistas coinciden en que la prioridad nacional ha cambiado.

Mientras años atrás el principal objetivo era sostener las exportaciones de gas hacia Brasil y Argentina, actualmente la preocupación se centra en garantizar el suministro interno.

Velásquez advirtió que, incluso si hoy se aprobara una nueva Ley de Hidrocarburos, los tiempos de exploración y desarrollo de nuevos campos hacen imposible resolver el problema en el corto plazo.

Explicó que descubrir y poner en producción un nuevo reservorio puede tomar entre cinco y ocho años.

«Lamentablemente, en el corto plazo Bolivia tendrá que importar parte del gas que consume. Es una situación prácticamente inevitable», afirmó.

Rodríguez fue aún más contundente al advertir que la primera consecuencia será visible en el sector eléctrico.

«En dos años vamos a tener que importar gas para producir electricidad», aseguró.

Riesgo para la generación eléctrica y la industria
La advertencia adquiere especial importancia debido a que la matriz energética boliviana depende principalmente del gas natural.

Las centrales termoeléctricas producen gran parte de la electricidad consumida en el país y requieren diariamente millones de metros cúbicos de gas.

Según Rodríguez, el incremento constante del consumo eléctrico, combinado con la disminución de la producción nacional, acerca al sistema a un escenario crítico.

«No me preocupa tanto el consumo domiciliario porque representa una porción relativamente pequeña. El problema será abastecer a las industrias y a las termoeléctricas que generan electricidad», explicó.

Velásquez sostuvo que Bolivia debe replantear completamente su política energética.

«El desafío ya no consiste únicamente en exportar gas y generar divisas; ahora debemos garantizar el suministro energético para el país. Si no realizamos los cambios necesarios, enfrentaremos una situación muy compleja tanto en el ámbito económico como energético», advirtió.

Analistas piden reformar la Ley de Hidrocarburos
Los especialistas consideran que la actual legislación ya no ofrece incentivos suficientes para atraer inversiones destinadas a la exploración de nuevos campos gasíferos.

Velásquez señaló que las empresas privadas requieren reglas claras, estabilidad jurídica y condiciones económicas competitivas para asumir proyectos de exploración, cuya recuperación demanda varios años.

Rodríguez añadió que la política de precios internos subvencionados también limita el interés de nuevas inversiones y compromete la sostenibilidad financiera del sector hidrocarburífero.

Ambos coincidieron en que Bolivia necesita abrir un debate nacional sobre el precio interno del gas, la actualización del marco legal y una estrategia energética de largo plazo que incluya mayor exploración, eficiencia en el consumo e incorporación gradual de nuevas fuentes de energía.

Bolivia enfrenta un cambio estructural
Los analistas consideran que el país atraviesa una transformación histórica en materia energética.

Durante décadas Bolivia fue uno de los principales exportadores de gas natural de Sudamérica y el sector hidrocarburífero representó una de las principales fuentes de ingresos para la economía nacional.

Sin embargo, la reducción sostenida de las reservas y de la producción obliga ahora a discutir cómo garantizar el suministro interno para mantener operando la industria, las termoeléctricas y el sistema eléctrico.

La conclusión de ambos especialistas es contundente: si no se incrementan las inversiones en exploración, no se descubren nuevas reservas y no se aplican reformas estructurales, Bolivia dejará de depender exclusivamente del gas que produce y comenzará a importar el recurso energético que durante décadas sostuvo buena parte de su economía.  (Nueva Presencia)