La generación eléctrica no bajó su dependencia del gas

Las termoeléctricas generan el 70% de la electricidad en el país, seguido de las hidroeléctricas y luego las renovables, pero esta situación generó preocupación en los especialistas del sector, al señalar los riesgos por la dependencia del gas, debido a la caída de la producción que se registra en los últimos años y sin una ley de electricidad e hidrocarburos, el desarrollo del sector es incierto, así como el descubrimiento de nuevos yacimientos.
El analista económico Gonzalo Chávez plantea que al enfrentar baja producción de gas, recurso subsidiado para generar electricidad, es hora de trabajar en aumentar la presencia de los renovables.
La generación de electricidad se lo hace con gas subsidiado, ya que el costo asciende a 1,3 dólares el millar de BTU, mientras en el mercado exterior el valor está por encima de los 9 dólares, puntualizó.
Sostiene que al momento que se acabe el gas, el país podría importar de Argentina a precios internacionales.
Actualmente, Bolivia importa gasolina y diésel, entre 50% a 95% para cubrir el mercado nacional. Expertos alertan que hay riesgo que también se compre Gas Licuado de Petróleo (GLP) y gas natural.
Según Chávez, habría ausencia de un plan para aumentar la presencia de la generación solar y geotérmica a la matriz eléctrica.
Entretanto, el consultor en energía Boris Gómez Úzqueda sostuvo que el país no cuenta con una matriz energética robusta, ya que depende en gran medida del gas. “Existe el riesgo de ingresar a una zona negra, peligrosa, por la falta de gas en el suministro eléctrico” ante las pocas inversiones, advierte y detalla que no hubo inversiones en tecnología y recursos humanos.
Asimismo, el investigador Senior asociado de Inesad, Javier Aliaga Lordemann, en entrevista con medios de comunicación, dijo que la dependencia del gas por las termoeléctricas para la generación de energía eléctrica no ha cambiado.
Geotérmica
Por otro lado, información de medios internacionales resaltan lo que hace Inglaterra, en materia de generación eléctrica y la califican como una “revolución de la geotérmica profunda”, con la perforación de pozos de 5 kilómetros.
Explican que la perforación alcanza a esa profundidad para llegar al calor que genera la tierra. Recuerdan que Finlandia ya usa este mecanismo para proporcionar calefacción y energía.
Esa revolución obedece a la caída de los costos de perforación profunda, pero no sólo Inglaterra va por ese camino, sino que también están en carrera Francia, Estados Unidos y España ya analiza sus regiones para incursionar en la materia.
Los reportes sostienen que no sólo buscan energía, sino que también la obtención de litio, sin afectar de manera significativa al medio ambiente. Los ingleses buscan producir litio, electricidad constante y calefacción.
Bolivia tiene potencial en esa materia, a la fecha no recibió la atención necesaria por las autoridades nacionales. Los recursos naturales están en el país, pero falta la manera de aprovechar este recurso natural para generar electricidad.
A pesar de eso desde hace años se anuncia la construcción del proyecto Geotérmico Laguna Colorada, para la generación de 100 MW de potencia, incluyendo la subestación y línea de transmisión desde Sol de Mañana hasta una nueva Subestación en San Cristóbal.
Sin embargo, la misma no avanzó y sólo está en proceso la construcción de una planta piloto.
Análisis DS 5647
El debate sobre tarifas eléctricas en Bolivia, no empezó con el Decreto Supremo (DS) 5647, aunque este decreto lo volvió inevitable. La norma no anuncia una subida automática de la luz ni elimina formalmente el precio subsidiado del gas para generación. Lo que hace es abrir una vía de nivelación: permite que mayores costos del sistema se reconozcan con más rapidez, hasta un límite mensual de 5% en la variación promedio real de las tarifas de distribución para consumidores regulados. Además, permite activar factores de estabilización cuando cambian el precio del gas natural para generación, la inflación o el tipo de cambio oficial, señala el análisis de Aliaga, en su artículo publicado en su página web de Inesad, titulado: Reservas en caída, subsidio oculto y tarifas eléctricas: la factura que Bolivia empieza a nivelar – DS 5647.
En el documento se explica que la caída de reservas de gas profundiza la discusión; mientras existía gas doméstico barato, el sistema podía sostener la ilusión de una electricidad barata. Si las reservas/producción caen, Bolivia podría importar gas natural desde fines del 2028, o sustituirlo por combustibles más caros para sostener la generación térmica, el precio relevante ya no es el administrado: es el costo de reposición.
En ese momento, el subsidio deja de ser solo una transferencia oculta y se vuelve una presión sobre divisas, cuentas fiscales y tarifa. Por eso, los escenarios de importación WP04 deben leerse como una advertencia. Si la reforma se posterga hasta que falte gas, el país enfrentará una elección mucho peor: subir tarifas más fuertes, aumentar subsidios con menos espacio fiscal, importar energía o combustibles con reservas escasas, o aceptar racionamientos y pérdida de competitividad, plantea.
La transición tarifaria, exige una transición energética, si se hace bien, debería comprar tiempo para reducir dependencia térmica mediante más hidroeléctricas, eficiencia energética, generación distribuida, reducción de pérdidas, más renovables, almacenamiento y mejor asignación de costos de red, sostiene.
La conclusión incómoda
El Decreto Supremo 5647 no elimina abiertamente el subsidio al gas para generación eléctrica, pero puede ser la arquitectura regulatoria para empezar a nivelarlo. Si se usa solo para subir tarifas, el resultado puede ser más inflación, menor ingreso real y presión sobre manufactura, minería, transporte y comercio. Si se usa como primera etapa de una reforma integral, puede ordenar una transición inevitable: sincerar costos, proteger hogares vulnerables, dar tratamiento temporal a sectores electrointensivos y acelerar inversiones que reduzcan la exposición al gas y al dólar, asegura.
El analista sugiere incrementos leves en el valor del gas que se vende a las termoeléctricas, y el incremento en precio de la electricidad reflejado en la factura representaría un poco más de 30%, si se importa gas a precio de mercado internacional el porcentaje pasaría el 76%.
Vehículos y ley
Por su parte, Gómez espera que las nuevas leyes de electricidad e hidrocarburos abran el mercado a las inversiones privadas, que implicará la llegada de capitales con seguridad jurídica y contratos.
Así como se debe prometer que nunca más habrá nacionalizaciones y confiscaciones de activos, el anuncio generará un movimiento económico importante, agregó.
Pero explicó que los resultados de la norma hidrocarburífera para abrir la inversión privada, no será de inmediato, ya que se requiere un mediano plazo de 3 a 4 años de exploración y los frutos se verán en unos 7 años.
Paralelamente, debe avanzar en la generación de energía renovable para las industrias y la movilidad eléctrica.
Vehículos eléctricos
Gómez destaca la medida implementada por el Gobierno en favor del uso e importación de vehículos eléctricos; no obstante, se debe avanzar más en temas de regulación, incentivos, en la liberalización de impuestos para repuestos, entre otros temas.
También los municipios deben acompañar en liberar el impuesto para la construcción de carguíos eléctricos a lo largo del territorio nacional, para que los usuarios tengan la seguridad de que tendrán un lugar donde cargar sus vehículos eléctricos, puntualizó.
Todo ese contexto tiene que ir de la mano de una nueva legislación de electricidad y dejar de utilizar el gas como matriz principal, concluye. (El Diario)
