Bolivia cerca de importar gas y agravar la crisis energética


> De ingresos alcanzados de 6.000 millones de dólares antes de 2014, ahora apenas pasa los 1.000 millones.

 El proyecto de Ley de Hidrocarburos está lejos, a pesar de los anuncios, mientras las reservas siguen cayendo y también la producción de gas y petróleo cada vez se vuelve más dependiente de la importación de gasolina y diésel; sin embargo, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) y el gas natural ingresarán pronto en la lista de las compras internacionales. Entretanto, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) sigue sumido en la incertidumbre sobre su futuro.
La crisis energética ya está en el país, la filas en las estaciones de servicio, así lo muestran, y los expertos y críticos señalan que la falta de dólares sería una de las principales causas, pero también culpan al sabotaje que aplican funcionarios de la anterior administración de gobierno.


En reiteradas oportunidades, autoridades del sector económico indicaron que hay recursos para la importación. La logística y las acciones de algunos funcionarios de la estatal petrolera, sumada al contrabando, provocarían escasez.
El analista hidrocarburífero de la Fundación Jubileo, Raúl Velásquez, indicó que desde el 2015, los expertos en el tema advirtieron de una caída de la producción y de las reservas por falta de exploración.
El 2013 la producción llegó a 60 millones de metros cúbicos día (MMmcd), ahora el volumen bordea los 26 MMmcd y todavía no hay una ruta para revertir esta situación, puesto que la nueva ley de hidrocarburos no ingresó en la Asamblea, sólo el proyecto de Ley de Inversiones.
El consultor energético Álvaro Ríos anunció que pronto el país importaría GLP y gas natural, para cubrir el mercado nacional, debido a que la producción no lograría cubrir la demanda del país.
La exportación de gas a la argentina pasaba por la Planta Separadora de Líquidos Gran Chaco “Carlos Villegas” (inaugurada en 2015), ubicada en el departamento de Tarija, a pocos kilómetros de Yacuiba y cerca de la frontera con Argentina, con el objetivo de producir GLP.


Sin embargo, la finalización de la venta al vecino país, provocó que la planta deje de operar a toda su capacidad. Los expertos indicaron que la falta de gas empuja a la planta a dejar de funcionar.
En la administración del gobierno de Luis Arce, las autoridades del sector de hidrocarburos negaron que haya esa situación.
Ahora, también se asegura la provisión del producto en el mercado nacional, pero en Santa Cruz ya se presentaron dificultades en el abastecimiento. Ante esta situación, el Gobierno emitió un decreto, estableciendo que el precio actual será hasta finales de la presente gestión.
Menos energía
De acuerdo con el reporte del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), se observa una caída en el volumen y el valor de las compras de combustibles y lubricantes, -31% y 11%, respectivamente.
Entre enero a junio de 2025, las compras de combustibles y lubricantes alcanzaron a 1.357,1 millones de dólares, mientras en similar período de 2026 la cifra bajó a 1.203,3 millones.


Entretanto, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que en 2022 las compras bordeaban los 3.083 millones de dólares, en 2023 subió a 3.188 millones, descendió en 2024 a 2.885 millones, en 2025 nuevamente se incrementó a 2.990 millones y al primer semestre de 2026 la cifra llegó a 1.203 millones.
Presupuesto
Según la estatal petrolera, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), sus filiales, subsidiarias y las empresas operadoras programaron un presupuesto para la presente gestión de 282,30 millones de dólares destinado específicamente al área de exploración, cifra que lidera las inversiones del sector hidrocarburífero del país.
En su momento, el exsecretario de hidrocarburos de la Gobernación de Santa Cruz, José Padilla, anunciaba que por año el sector requiere por lo menos 7.000 millones de dólares para cumplir con las tareas de exploración, pero la estatal no tiene esta capacidad, y por lo tanto la inversión extranjera es necesaria.


Las alertas continúan. Bolivia está cerca de perder completamente su condición de exportador y convertirse en neto importador, a partir de 2028.
La semana pasada, la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE) advirtió que Bolivia puede convertirse en importador entre 2028 y 2030, atribuye a la caída de la producción y a la falta de nuevos descubrimientos. Actualmente, ronda los 27 MMmcd.
“Esta caída constante no solo es un golpe a las exportaciones y a la disponibilidad de divisas, sino que reduce los ingresos del Estado y evidencia un riesgo mayor: el país se encuentra al borde de perder su autosuficiencia y convertirse en importador de gas natural entre 2028 y 2030”, señaló el pronunciamiento en ocasión del aniversario 40° de la CBHE.
El descenso reduce el volumen disponible para las exportaciones, también compromete la generación de divisas y los ingresos públicos, además acerca al país a un escenario en el que la producción podría resultar insuficiente para cubrir la demanda interna. Uno de los sectores que también se encuentra involucrado es la generación de energía eléctrica.


Recordemos que el 70% de la producción de energía eléctrica viene de las termoeléctricas, que funcionan con gas subvencionado.
La Cámara se suma al pedido de varios sectores, una nueva Ley de Hidrocarburos que permita recuperar el atractivo del país frente a otros mercados de la región.
Desabastecimiento y
precios
Bolivia registra filas en las estaciones de servicio. Los camiones y vehículos esperan por horas para cargar combustible. Ante este panorama, el Gobierno mediante decreto dispuso el incremento del precio del diésel para los grandes consumidores, mientras que para el resto mantiene el valor de 9,80 bolivianos por litro.
El Gobierno justificó que la medida busca normalizar el abastecimiento y reducir el contrabando de combustibles, pero los sectores involucrados ya anunciaron su desacuerdo con la normativa y ahora amenazan con medidas de presión para obligar al Ejecutivo a abrogar la medida.
ReEstructuración
Mientras tanto, el Gobierno anunció la reestructuración de Yacimientos, así como el cierre de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) y abrir una nueva entidad reguladora. El anuncio realizado por autoridades del gobierno se lo hizo en un escenario de observaciones al trabajo de ambas entidades.
Está en marcha investigaciones sobre el tema de la gasolina “basura” que afectó a miles de vehículos a nivel nacional y la participación de exfuncionarios de YPFB, por lo que la justicia ya tomó cartas en el asunto. (El Diario)