“Queremos un crecimiento liderado por el sector privado y que genere empleos”

El representante del Grupo BID analiza el ajuste económico, los $us 4.500 millones comprometidos y las condiciones que Bolivia necesita para volver a crecer
El Grupo Banco Interamericano de Desarrollo (BID) comprometió hasta $us 4.500 millones para Bolivia entre 2026 y 2028. En entrevista con Sissi Áñez del programa Otra Noche, de la multimedia EL DEBER, Leopoldo Avellán explica cómo avanzan los desembolsos y por qué estabilizar es solo el primer paso. El desafío, sostiene, es recuperar el crecimiento con inversión privada y mayor apertura al mundo.
El BID comprometió $us 4.500 millones para Bolivia entre 2026 y 2028. ¿Cuánto de ese dinero está llegando al país?
Es importante explicar cómo trabajamos las multilaterales, porque puede entenderse que después del anuncio el banco gira un cheque por $us 4.500 millones y el Gobierno empieza a gastarlo. No funciona así. Primero identificamos proyectos con el gobierno, vemos dónde el banco puede agregar valor. Esos proyectos se diseñan, se aprueban, los ratifica la Asamblea y comienza la ejecución.
Hay proyectos que se desembolsan más rápido. En un préstamo de apoyo a políticas acompañamos una reforma y, una vez aprobada y ratificada, se produce el desembolso. Si hacemos una escuela, una represa o una planta de tratamiento de agua, los recursos llegan conforme avanza la obra.
Los primeros $us 500 millones aprobados están en las formalidades previas al desembolso. Esperamos desembolsar unos $us 200 millones y avanzar con otros programas hacia fin de año.
¿Por qué la estabilización económica aparece como la primera condición y cómo puede sentirla una familia?
El requisito más importante es la estabilidad macroeconómica, porque sin estabilidad cualquier cosa que hagamos no va a dar resultados. Bolivia se ha puesto como meta estabilizar las finanzas públicas y nosotros acompañamos ese proceso con financiamiento para que pueda hacerse de manera ordenada.
Si el Gobierno tiene un déficit público muy grande y el financiamiento no llega, puede recurrir a medidas que no son las mejores, como pedir al Banco Central que imprima billetes para pagar las cuentas. Eso genera inflación: cuando un boliviano va a comprar su comida, al día siguiente está más cara. Si no controlamos el déficit, no vamos a poder arreglar el problema inflacionario.
La estabilización se siente cuando los precios crecen menos que antes. También ayuda que ingresen más dólares, porque contribuyen a estabilizar el mercado cambiario. Pero lo fundamental son políticas que generen certidumbre para que funcione la microeconomía: más inversión, más empleo y más trabajo.
¿Qué necesita Bolivia para volver a crecer?
La estabilidad tiene que servir para algo y ese algo es el crecimiento. Cuando el presidente del BID estuvo aquí habló de cuatro motores: minería, energía, agricultura y agronegocios, y turismo. Son áreas que pueden jalonar la economía boliviana.
También debemos pensar en cómo Bolivia se conecta con el mundo. Es un país mediterráneo y necesita bajar sus costos logísticos y sus tiempos de despacho, definir qué carreteras y corredores requiere y hacer más ágiles sus procesos. También está su inserción en el Mercosur, que puede abrir la puerta hacia Europa. Bolivia sola, cerrada, no va a crecer.
Queremos además un crecimiento liderado por el sector privado, sostenible y que genere empleo. Desde el sector público se trabaja en reformas, infraestructura y condiciones habilitantes; cuando estas permitan que el privado tome decisiones de riesgo, BID Invest puede acompañar a las empresas bolivianas. Sin estabilidad, las empresas no invierten y, si no invierten, tampoco demandan crédito.
¿La eliminación de los subsidios forma parte de ese proceso de estabilización?
Lo primero es preguntarnos qué queremos lograr. Si queremos ayudar a una familia vulnerable mediante un subsidio al combustible, es como si para regar una planta que está en el centro de esta mesa inundáramos todo el estudio. Eso no es eficiente ni efectivo cuando existen herramientas para hacer que los recursos lleguen directamente a la familia que queremos ayudar.
Los recursos de los países son escasos y hay que gastarlos mejor. Está ampliamente documentado que los subsidios generales a los combustibles no llegan como quisiéramos a los más vulnerables; una parte termina en personas que no necesitan esa ayuda.
El camino es eliminar esos subsidios y, por supuesto, establecer mecanismos de compensación para que los más vulnerables no sientan el impacto. Todo proceso de estabilización toma tiempo y requiere sacrificios. Por eso la protección social es importante: hay que asegurarse de que quienes tienen menos no soporten un peso descomunal durante el ajuste. (El Deber)
