Los aeropuertos de Ixiamas y Apolo, dos elefantes blancos que costaron Bs 88 MM

Para los habitantes de Ixiamas y Apolo el transporte se piensa sólo si es en autobús y suponiendo que pasarán toda la noche en carretera. A pesar de que ambos municipios cuentan con aeropuertos, desde hace y cuatro años, respectivamente, no hay vuelos comerciales y los 88 millones de bolivianos invertidos no cumplen la función que deberían.s de Apolo sólo pueden trasladarse en bus ante la falta de Ambas construcciones están sin equipamiento. El aeropuerto de Apolo, entregado en 2018 con una inversión de 44,5 millones de bolivianos, realizó cuatro vuelos incluyendo el de inauguración. En Ixiamas sólo hubo uno desde la apertura de la pista aérea, en 2015, que costó 43 millones de bolivianos.
En ambos casos la inversión estatal fue de más del 90% y la contraparte de las alcaldías completó los presupuestos.
La empresa de Navegación Aérea y Aeropuertos Boliviano (Naabol) no tiene personal en estas infraestructuras, ya que ambas rutas están fuera del radar de las empresas de aviación que tienen vuelos de pasajeros o de carga.
Se convirtieron en “elefantes blancos”. Y van tres en el departamento de La Paz con el aeropuerto de Copacabana, que costó 45,3 millones de bolivianos y no opera desde 2018.
“Evo Morales” sin vuelos
“Necesitamos mucho el aeropuerto porque es una pena cuando llueve y no podemos llevar nuestros productos. Hace más de cinco años que está ahí pero no se usa. Esperamos que la Gobernación (de La Paz) nos diga algo, que ellos también gestionen”, lamentó el alcalde de Ixiamas, Félix Laime.
El aeropuerto “Evo Morales” debía realizar dos vuelos semanales. La promesa, que fue planteada en 2015 por el entonces presidente Morales en la entrega de la obra, aún no se cumple.
Para los pobladores, el aeropuerto representa más que la esperanza de prosperidad económica. Es una necesidad.
Mariana Apaza es comerciante y tuvo un accidente por la explosión de una garrafa el 7 de mayo. En el hospital de Ixiamas determinaron, por la gravedad de sus quemaduras, su traslado a la ciudad de La Paz.
No pudieron habilitar una ambulancia y, pese a su estado, ella tuvo que aguantar las 16 horas de viaje desde su municipio hasta el Hospital de Clínicas en la sede de Gobierno.
“Claro que sería lindo ir en avión, pero eso es soñar no más. Tenemos en vano, sin motivo han hecho”, reclamó la mujer que ha decidido quedarse en La Paz con uno de sus familiares porque no cuenta con los recursos para viajar constantemente a Ixiamas. El pasaje cuesta 180 bolivianos en autobús y 220 si se viaja en vagoneta.
“Hemos hecho un enmallado (alrededor del aeropuerto) y usamos recursos propios. Queremos que se haga un mantenimiento. Estamos esperando que una empresa llegue para hacer la limpieza y con eso seguro tendremos más oportunidades para que haya vuelos”, indicó el alcalde Laime.
El aeropuerto, comentó, es vital para potenciar el norte amazónico. Ixiamas tiene 10 mil habitantes y dista 303 kilómetros de la ciudad de La Paz.
Es la puerta a una de las áreas naturales más importantes y biodiversas de la región: el Parque Nacional Madidi.
La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) invirtió 222 millones de bolivianos durante el año anterior para la construcción de 12 puentes en la vía a Ixiamas, con lo que dejó claro que el interés está en los caminos de tierra.
Apolo, enfrascado en trámites
Huáscar Machicao, representante del Comité Cívico de Apolo, comentó que el aeropuerto de su municipio se convirtió en un terreno baldío lleno de arbustos. Se estrenó en 2018 y hoy no tiene operaciones.
El extinto Lloyd Aéreo Boliviano (LAB) hizo tres vuelos comerciales tras la inauguración y la pista no volvió a operar.
Machicao lleva un conteo de más de 10 inspecciones realizadas por autoridades de la Gobernación, del Ministerio de Obras Públicas y los residentes del municipio.
De esa manera lograron que un vecino retire un tanque de agua que estaba muy elevado y podía obstruir el despegue de los aviones.
“Teníamos un ítem de Aasana (ahora Naabol) que iba a ser para operador de radio, pero no sabemos si nos han quitado o no”, explicó el cívico.
Los pasajes de los vuelos que hizo el LAB costaron 450 bolivianos. El boleto en bus actualmente vale 70 bolivianos.
“Se habló de tener pasajes a 350 siempre y cuando el avión viaje lleno. Somos la puerta grande al parque Madidi y en fiestas patronales sin problemas podemos cumplir el cupo de pasajeros”, afirmó Machicao.
“El aeropuerto es un elefante blanco”, sentenció el alcalde de Apolo, Rully Jiménez. “Al menos podrían hacer vuelos solidarios. Hemos enviado cartas al Ministerio de Obras Públicas y no recibimos respuestas”, añadió la autoridad municipal de esa localidad.
“Hacemos ferias de reactivación económica y trabajamos para que Apolo salga adelante, pero mire que cuando se trata de transporte de carga sólo hay el camino de tierra”, lamentó.
La dirección de Infraestructura Pública de la Gobernación es la oficina que coordina la reactivación de vuelos. Naabol, que administra las pistas bolivianas, no tiene solicitudes de operaciones a estos destinos.
El ministro de Obras Públicas, Édgar Montaño, todavía no explicó cuál es la estrategia comercial de los vuelos para Ixiamas y Apolo.
“ El aeropuerto es un elefante blanco. Ya hemos enviado cartas a Obras Públicas y no tenemos respuestas”. Rully Jiménez, alcalde Apolo
BS 88 MILLONES costaron las dos infraestructuras que hoy no tienen vuelos y se deterioran.
“ Claro que sería lindo ir en avión, pero eso es soñar nomás. Sin motivo han hecho hacer esos aeropuertos”. M. Apaza, vecina de Ixiamas
Vuelos comerciales
Siete de los aeropuertos construidos en el gobierno del Movimiento Al Socialismo están sin operaciones comerciales.
112 millones de dólares se invirtieron en esas siete construcciones.
Infraestructuras El Ministro de Obras Públicas anunció más construcciones de aeropuertos en el país.
Carencias Los informes de construcción no contemplan estudios comerciales, medioambientales ni sociales.
BOA La estatal Boliviana de Aviación tiene 11 destinos: las nueve capitales más los municipios de Yacuiba y Uyuni. (Página Siete)
